Apostillas

Apostillas

Según Heraldo de Madrid de 4 del corriente, el Presidente de la Dieta polaca, Rataj (1), cree que han de limitarse los derechos del Parlamento. «Debe ser una Asamblea legislativa. Pero no debe inmiscuirse en el gobierno. En interés del Parlamento debe mantenerse el equilibrio entre el Poder legislativo y el ejecutivo».
Conformes, siempre que, como indica muy bien el citado diario, sea el «Poder ejecutivo de raíz popular… cuya autoridad se deriva del pueblo y nada más que del pueblo, y que está sometido a muy estrecha responsabilidad».
¿No es esto Presidencialismo? Nos congratulamos muy de veras de que en el fondo Heraldo de Madrid no discrepe mucho de nuestra opinión.

**

En un editorial de La Libertad, de esta Corte, se presenta como prueba del avance democrático de Francia el hecho de que, ante las próximas elecciones, los partidos izquierdistas coincidan con su oposición al comunismo.
¡Oh, la democracia francesa (2)!

**

«Según el Tribunal Supremo italiano, el restablecimiento de la pena de muerte (3) está en consonancia con los tiempos modernos».
¡¡¡Caramba!!!…

**

Según el señor Miklas (4), Presidente del Consejo Nacional de Austria, «las condiciones de un buen régimen parlamentario son:
Que el Parlamento sea la verdadera representación del pueblo.
Que tenga libertad de acción.
Que tenga la prudencia de autolimitarse; y
Que no confunda la soberanía con la omnipotencia».
Un tanto vago y confuso parécenos este lenguaje. A ver si así resulta más concreto y más claro:
Que la soberanía del pueblo esté verdaderamente representada por el Parlamento para legislar, y por el Presidente de la República para ejecutar, sin que ninguno de ellos estorbe al otro en el cumplimiento de su propia misión.
¿No les parece a ustedes?

**

Leemos en una «cosa» publicada en El Noticiero del Lunes y firmada por «Mirandolín» (5) las siguientes líneas:
«…mi amigo Ceferino “el Comunista”, así apodado tanto por sus ideas avanzadas como porque su oficio era el de reparar las averías de la habitación más reservada de cada domicilio…»
¿Han visto ustedes qué ingenio más delicado el de «Mirandolín»?
¿Qué dirá este malgastador de «tinta fresca» sobre los Comuneros de Castilla?
Lo lamentable es que, con argumentos tan formidables como el empleado por el «ingenioso» escribidor, la idea comunista se verá seriamente comprometida.

“El Presidencialista”, nº 1 (enero de 1928)

 

[1] Maciej Rataj (1884-1940), figura clave de la II República Polaca, de la que llegó a ser presidente en 1922 y en 1926, moriría ejecutado por los nazis en diciembre de 1940.

[2] El Partido Republicano Presidencialista de España miró siempre con fundadas sospechas al régimen burgués de allende los Pirineos, y nunca participó de esa actitud admirativa en demasía y escasamente crítica con la República Francesa que caracterizó en cambio a muchos prohombres republicanos. Y bastarían, por desgracia, menos de diez años para darle la razón. Otro texto en que se hace hincapié en dicha desconfianza es el titulado Democracia, firmado por El Doctor Hache y publicado en el siguiente número de “El Presidencialista”.

[3] En 1926, el régimen fascista había reintroducido en el Código Penal italiano la pena de muerte, que había sido abrogada en 1889.

[4] Wilhem Miklas (1872-1956) sería elegido en diciembre de 1928 presidente de Austria, cargo que mantuvo hasta la anexión por parte de la Alemania nazi en marzo de 1938.

[5] Desconocemos, por el momento, qué “escribidor” se ocultaba bajo este seudónimo. Con todo, apreciaciones tan “ingeniosas” y “ocurrentes” como las suyas no han dejado de prosperar en la prensa escrita y radiada española hasta la fecha. Basta con escuchar ciertas emisoras de radio y leer determinados pasquines informáticos muy actuales. Intelligenti pauca.

~ por eldoctorhache en Sábado 11 Noviembre 2006.

Escribe un comentario