Comentando una opinión

Comentando una opinión

El ilustre escritor D. Armando Palacio Valdés, contestando «humilde y respetuosamente» a la pregunta formulada por ABC en su número del 9 del pasado dice: «No basta que el pensamiento del gobernante sea bueno y acertado; es necesario que su ejecución sea rápida y eficaz». Y añade: «Esta rapidez y eficacia se pierde no pocas veces a causa de las interminables discusiones a que da lugar en los Parlamentos». Esta opinión me parece exacta, y me felicito de coincidir en este punto con las ideas sustentadas por un hombre del talento de D. Armando.

Indudablemente el parlamentarismo es un fracaso y una rémora a la conversión de realización de las iniciativas felices. Muchos hombres ilustres coinciden en la apreciación de este hecho, tantas veces demostrado prácticamente.

Afirma, además, el citado escritor que la forma de Gobierno para él preferible es la de un tirano inteligente y bueno; pero cree que la posibilidad de su existencia es una utopía, porque el poder omnímodo falsea el carácter y corrompe el corazón. Exacta, exactísima, es, a mi juicio, esta afirmación.

A continuación se declara el ilustre literato partidario de la monarquía constitucional, con lo cual demuestra que usa una lógica muy sui géneris; en efecto, al principio de la respuesta declara su disconformidad con el parlamentarismo, y luego lo defiende diciendo que es la mejor forma de Gobierno que han inventado los hombres, ya que la monarquía constitucional suele ser parlamentaria. ¿Es que don Armando la concibe sin Parlamento…?

Pero no es sólo en una contradicción en la que incurre el Sr. Palacio Valdés, pues al creer que la mejor forma de Gobierno es la tiranía de un hombre inteligente y bueno, y al opinar que la monarquía constitucional es la preferible, ya que el tirano bueno es un algo utópico, pasa de un extremo a otro; defiende la tiranía por ser la acción del Poder ejecutivo más eficaz, y al ver la imposibilidad de su existencia opta por una monarquía en la cual ese Poder es casi nulo.

¿No le parece a D. Armando que ese Poder ejecutivo fuerte que degenera en dureza de corazón debía condicionarse de tal forma que no sufriera tal degeneración? ¿No cree que estableciendo garantías democráticas y armonizando esa democracia con la eficacia sería su ideal? Eso es el presidencialismo, pero D. Armando no cayó en la cuenta: ¡qué lástima…!

Luis Muñoz García

«El Presidencialista», n.º 3 (marzo de 1928)

 

~ por eldoctorhache en Jueves 3 Abril 2008.

Una respuesta to “Comentando una opinión”

  1. [...] Alonso) – Boletín de la Agrupación – Coplas del mes: ¿Y qué…? (Manuel Feijóo y Torres) – Comentando una opinión (Luis Muñoz García) – Una vida y un ejemplo (Felipe Ibáñez Kábana) – Los parlamentaristas, [...]

Escribe un comentario