Cantares
Poesía de Luis Hernández Alfonso dedicada a su hija Consuelo Hernández Rodríguez (1931-2003) y fechada en la Cárcel «La Campana» de Granada el 19 de noviembre de 1940. Su manuscrito se conserva en el archivo familiar.
CANTARES
(A mi hijita)
Mira siempre al horizonte
y nunca mires atrás,
no importa de dónde vienes,
sino saber dónde vas.
No humilles a quien socorras;
trátale con humildad.
La altivez en un defecto
que anula la caridad.
Todo se alcanza en la vida
cuando se sabe esperar.
¡Tienen fondo los abismos
y tiene orillas el mar!
Procura volar muy alto
para encontrar tu destino,
que el que vuela, no se mancha
con el barro del camino.
Perdona a tus enemigos;
nunca te quieras vengar.
¡Bastante castigo tiene
quien no sabe perdonar!
Nunca te parezca lejos
el lugar a donde vas:
con tal de que no te pares,
pronto o tarde, llegarás.
Los ciclones que el árbol
dejan sin nidos
son de todas las aves
aborrecidos.
No seas nunca
como el ciclón odioso
que el árbol trunca.
El poder y la fortuna
conforme vienen se van;
los que ahora viven, felices,
mañana ¿dónde estarán?
Para hacer bien a cualquiera
no esperes a los demás,
que los buenos van delante
y los peores, detrás.
Cuando estés muy triste, canta.
Es un río la canción
que lleva al mar del olvido
las penas del corazón.
La Campana, 19 novbre. 1940



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