Ven, hermano campesino
Romance de Luis Hernández Alfonso publicado originalmente en el Romancero General de la Guerra de España (Ediciones Españolas, Madrid-Valencia 1937, págs. 195-196). Incluido por Maryse Bertrand de Muñoz en su antología Romances populares y anónimos de la Guerra de España (Calambur, Madrid 2006, págs. 375-376).
VEN, HERMANO CAMPESINO
Ven, hermano campesino;
ven y charlemos un rato.
Ahora regreso del frente
y tú regresas del campo.
Los dos —cada uno a su modo—
contra el fascismo luchamos;
yo, con pistola y fusil;
tú con azada y arado.
Yo, protegiendo tu vida.
Tú, la mía asegurando.
Los dos con fe, con firmeza,
con vigor, con entusiasmo.
Ven y charlemos, amigo.
Ven y charlemos, hermano.
Los dos sabemos de lucha,
los dos sufrimos engaños,
los dos —con nosotros, muchos—
como siervos vegetamos
en los años dolorosos
en que delito nefando
era pensar y sentir
el dolor de ser esclavo.
Yo te contaré la lucha
de la montaña y el llano;
el tronar de los cañones,
el rugir de los disparos,
la alegría de vencer
y de clavar en lo alto
de las lomas la bandera
roja del proletariado.
Tú me dirás los afanes
febriles de tu trabajo.
Tu ansiedad por la cosecha,
tu sudor por el sembrado,
la alegría de crear
sábanas de oro en el campo.
De acuerdo los dos vivimos;
unidos los dos luchamos.
Después de charlar iremos
cada cual por nuestro lado;
yo volveré a la trinchera;
tú, a los surcos de tu arado.
Pero nuestros corazones
nadie podrá separarlos.
Porque tú y yo, campesino,
somos, por igual, soldados.


[...] A la actividad poética de nuestro abuelo, el escritor y periodista republicano Luis Hernández Alfonso (1901-1979), pertenecen con toda seguridad dos romances publicados originalmente en el Romancero General de la Guerra de España (Ediciones Españolas, Madrid-Valencia 1937) e incluidos en la reciente antología de la hispanista canadiense Maryse Bertrand de Muñoz titulada Romances populares y anónimos de la Guerra de España (Calambur, Madrid 2006). Firmados con sus iniciales «L. H. A.», que habitualmente empleaba como alternativa a su firma entera o a seudónimos como «El Doctor Hache» o LHAISUL, llevan el sello inconfundible de su genuina inspiración poética, labrada en moldes clásicos y fiel al mismo tiempo, en la forma poética concreta del romance —una de sus preferidas—, a la mejor musa popular castellana. Son como dos gritos que el poeta —que también lucha, y no sólo con la pluma— lanza a un soldado y a un campesino en medio de la contienda. Éstos son sus títulos y sus respectivos textos: Soldado, carne del pueblo y Ven, hermano campesino. [...]
Dos romances de guerra « El jardín cerrado dijo esto en Viernes 5 Junio 2009 a 18:13 |
Así parece ser, como usted bien dice. Por nuestra parte, nos parece seguir siendo válida, más de setenta años después, la conclusión a la que llegaba nuestro abuelo en su artículo, conclusión que es en realidad una declaración de principios sobre este complejo fenómeno: «Nuestra pluma no perseguirá a las desventuradas prostitutas, ni tampoco se moverá para contribuir a una glorificación que nos parece contraproducente y estúpida. Escribirá, sí, tanto como pueda, contra una organización social que, tras de inmolar a sus miembros más débiles, los fustiga y los desprecia».
Muchas gracias por su lectura y su comentario.