A propósito de una encuesta

A propósito de una encuesta

Todo el mundo tiene su época de apogeo; esta vez les ha tocado el turno a los homenajes y a las encuestas.

De estas últimas, las publicadas recientemente por Heraldo de Madrid, vamos a extractar algunos párrafos que comentaremos.

En ellas se ha consultado a muchos prohombres de la política, de muy diversa ideología. Y es curioso notar la coincidencia de la mayoría de los conservadores al considerar como accidentales y secundarias las formas de gobierno; y así dice el Sr. Conde de Romanones que «no es ésa cuestión fundamental» y que «lo que importa no es la forma, sino el fondo», teoría acerca de la cual no podemos menos de estar disconformes, pues ¡cuántas veces hombres de alto valor personal y de grandes y loables iniciativas, han visto estrellarse sus deseos contra las absurdas organizaciones de un régimen que hacía imposible toda acción gubernativa por tropezar con la infranqueable barrera de los requisitos formales! Obstáculos que el Presidencialismo allana al armonizar la eficacia con la democracia.

Don Gabriel Maura Gamazo dice que la forma de gobierno esencial para el cumplimiento de los fines políticos de España, es la Monarquía constitucional; y añade: «En un país donde las energías ciudadanas no fueron suficientes para usar bien de las libertades públicas dentro de la sólida contextura monárquica, la ineludible laxitud republicana se habrá de temer como sinónima de anarquía».

No vamos a estas alturas, a decir que no creemos tan esencial para España la monarquía constitucional, como el señor Maura opina: ahora bien, tampoco vemos por ninguna parte su sólida contextura, y mucho menos la ineludible laxitud de la forma republicana. En cuanto a la primera, nos lo demuestra claramente el éxito obtenido por ella en la post-guerra y en cuanto a la segunda, se ha dicho tanto sobre la inadaptabilidad del pueblo español a las formas liberales y democráticas que…, la verdad, vamos dudando si será España el país clásico del «¡Vivan las cadenas!».

Al mostrarse partidario de una monarquía democrática, dice D. Tomás Elorrieta que él considera esta forma de gobierno como «un régimen político en el que se garanticen las libertades individuales, en el que la soberanía resida en las Cortes, elegidas por la Nación con sufragio universal, purificado de toda coacción gubernativa y de toda corrupción económica y en el que reine el derecho en las diversas manifestaciones de la vida pública…».

Pero; en efecto, ¿el Sr. Elorrieta cree que esto se puede conseguir dentro del Parlamentarismo?

La verdad, no le creíamos tan ingenuo.

Luis López Burgos

«El Presidencialista», n.º 3 (marzo de 1928)

~ por rennichi59 en Domingo 30 marzo 2008.

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