Ven, hermano campesino

Romance de Luis Hernández Alfonso publicado originalmente en el Romancero General de la Guerra de España (Ediciones Españolas, Madrid-Valencia 1937, págs. 195-196). Incluido por Maryse Bertrand de Muñoz en su antología Romances populares y anónimos de la Guerra de España (Calambur, Madrid 2006, págs. 375-376), y por Serge Salaün en su Romancero de la Guerra de España (La biblioteca del laberinto, Colmenar Viejo 2010, t. I, págs. 237-238).

VEN, HERMANO CAMPESINO

Ven, hermano campesino;

ven y charlemos un rato.

Ahora regreso del frente

y tú regresas del campo.

Los dos —cada uno a su modo—

contra el fascismo luchamos;

yo, con pistola y fusil;

tú con azada y arado.

Yo, protegiendo tu vida.

Tú, la mía asegurando.

Los dos con fe, con firmeza,

con vigor, con entusiasmo.

Ven y charlemos, amigo.

Ven y charlemos, hermano.

Los dos sabemos de lucha,

los dos sufrimos engaños,

los dos —con nosotros, muchos—

como siervos vegetamos

en los años dolorosos

en que delito nefando

era pensar y sentir

el dolor de ser esclavo.

Yo te contaré la lucha

de la montaña y el llano;

el tronar de los cañones,

el rugir de los disparos,

la alegría de vencer

y de clavar en lo alto

de las lomas la bandera

roja del proletariado.

Tú me dirás los afanes

febriles de tu trabajo.

Tu ansiedad por la cosecha,

tu sudor por el sembrado,

la alegría de crear

sábanas de oro en el campo.

De acuerdo los dos vivimos;

unidos los dos luchamos.

Después de charlar iremos

cada cual por nuestro lado;

yo volveré a la trinchera;

tú, a los surcos de tu arado.

Pero nuestros corazones

nadie podrá separarlos.

Porque tú y yo, campesino,

somos, por igual, soldados.

L[uis] H[ernández] A[lfonso]

~ por rennichi59 en Viernes 5 junio 2009.

Una respuesta to “Ven, hermano campesino”

  1. Así parece ser, como usted bien dice. Por nuestra parte, nos parece seguir siendo válida, más de setenta años después, la conclusión a la que llegaba nuestro abuelo en su artículo, conclusión que es en realidad una declaración de principios sobre este complejo fenómeno: «Nuestra pluma no perseguirá a las desventuradas prostitutas, ni tampoco se moverá para contribuir a una glorificación que nos parece contraproducente y estúpida. Escribirá, sí, tanto como pueda, contra una organización social que, tras de inmolar a sus miembros más débiles, los fustiga y los desprecia».
    Muchas gracias por su lectura y su comentario.

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