No pensamos en el suicidio

Artículo publicado por Luis Hernández Alfonso el 2 de noviembre de 1938 en «Sur», diario del Ejército de Andalucía con sede en Baza (Granada).

Una vez más —ahora al despedir a las Brigadas Internacionales— el presidente Negrín ha dicho que no aceptaremos componendas ni mediaciones, y ha añadido algo que le quita a este firme propósito el carácter que pudiera atribuírsele de «romanticismo estéril». Ha agregado: «La experiencia ajena nos dice que, cuando la lenidad lleva a la transigencia, pronto hay que soportar la vejación para caer en el oprobio».

No se trata, pues, de un gesto de vano heroísmo. No adoptamos la actitud de los que afrontan con valor la muerte, convencidos de que no pueden hacer nada por evitarla.

Por el contrario, obedece a serena reflexión y madurado estudio de las circunstancias. Es, no una magnífica frase, sino una decisión férrea, hija de la realidad viva.

Pensar que una claudicación, por pequeña que en principio fuere, nos ahorraría desventuras y sacrificios, es engañarse de modo funesto. Por el camino de la claudicación sólo puede llegarse al abismo de la esclavitud. La transigencia de Austria ante las pretensiones de Hitler la llevó a su desaparición como estado, primero; y a la más vergonzosa servidumbre, después.

El caso de Checoeslovaquia confirma también el aserto. El «nazismo» no se contentará con anexionarse territorios de mayoría étnica germana. Interviene, con irritante imperio, en la política interior checa y, no tardando mucho, el país entero se convertirá en humilde siervo del «führer». Que a eso conduce la claudicación primera, robusteciendo al adversario mientras se debilita la propia situación.

La resistencia, sobre ser más gallarda y más digna, es infinitamente más eficaz, aun en lo que afecta a los sacrificios y las penalidades. Abre caminos para la victoria; y la claudicación, no sólo no los abre, sino que ata de pies y manos al que en ella incurre.

Las componendas son la derrota sin lucha, el vencimiento sin condiciones, la esclavitud absoluta y sin remedio. No podemos pensar siquiera en tal eventualidad. Equivaldría a un suicidio estúpido y cobarde.

L[uis] H[ernández] A[lfonso]

~ por rennichi59 en Domingo 11 abril 2010.

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