La ayuda de fuera

Artículo publicado por Luis Hernández Alfonso el 9 de noviembre de 1938 en la Sección «Crónica Internacional» del diario «Sur», órgano del Ejército de Andalucía con sede en Baza (Granada).

El pueblo español, durante los dos largos años de guerra, ha esperado que el proletariado mundial expresara, con actos de eficacia definitiva, su solidaridad con los que en nuestro país luchan contra las tropas del fascismo internacional, en defensa de la libertad europea y de la Justicia. Por diversas causas que no es del caso examinar, ese movimiento, estimabilísimo y de un alto valor emotivo, se ha exteriorizado con el envío de víveres, medicamentos y ambulancias, donativos que han contribuido a mitigar los padecimientos inherentes a la guerra que sostenemos; pero no ha producido las circunstancias necesarias para constituir un freno enérgico de los desmanes del imperialismo fascista.

La unanimidad anhelada no ha llegado aún a producirse, a pesar de los esfuerzos realizados por hombres inspirados en los más altos ideales. No desesperemos de que, al fin, se logre. Confiemos en que los antifascistas de los demás países comprendan la necesidad y la urgencia de una acción común, contundente y coactiva, contra quienes tan descaradamente vician todos los principios del derecho internacional y perpetran los más odiosos crímenes en su desmedido afán de dominación y de riquezas.

Ahora, un nuevo llamamiento a esa solidaridad de los trabajadores brinda otra oportunidad para que se manifieste. Lo ha lanzado Dimitrof y está concebido en términos claros y apremiantes, figurando, en primer lugar, el postulado de «asegurar la victoria del pueblo de España».

Lejos de nuestro ánimo el pesimismo. Continuamos abiertos a la esperanza. Mas la gravedad de la situación europea y aun mundial exige que, sin perjuicio de confiar en la ayuda de fuera, nos atengamos a la realidad que vivimos y nos aprestemos a poner en máxima tensión nuestro esfuerzo y a contribución las propias capacidades. Contemos, antes que con nadie, con nosotros mismos. Si la ayuda ajena viniera, tanto mejor; nos ahorraría sacrificios y avanzaríamos mucho más rápidamente por el camino de la victoria.

Habituémonos a la idea, cada vez más íntimamente arraigada, de que nuestra guerra, la guerra de Independencia de nuestro país, LA HEMOS DE GANAR NOSOTROS, sea cual fuere la duración que haya de tener la lucha, por encima de todas las privaciones que nos imponga.

Hemos tenido que prescindir del apoyo que significaba[n], para nuestra causa, los bravos antifascistas que, de otros países, habían acudido espontáneamente a encuadrarse en las filas de nuestro Ejército. No importa. Éste continuará combatiendo con heroísmo, pleno de entusiasmo, contra los invasores. Ahí está el Segre para demostrarlo.

El pueblo español, con ayuda o sin ella, luchará hasta obtener el triunfo. Que todo combatiente tenga esa convicción y se mantenga firme en ese inquebrantable proósito. Así acortaremos la duración de la guerra. Claramente lo ha dicho, hace pocos días, el Presidente Negrín.

L[uis] H[ernández] A[lfonso]

~ por rennichi59 en Domingo 18 abril 2010.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: