Hacia una acción conjunta

Artículo publicado por Luis Hernández Alfonso el 29 de diciembre de 1938 en la Sección «Crónica Internacional» del diario «Sur», órgano del Ejército de Andalucía con sede en Baza (Granada).

Las incesantes provocaciones de los países totalitarios (Italia, Alemania y Japón) van obrando, lentamente, el milagro de poner de acuerdo a potencias que hasta ahora no lo estaban. La Conferencia Panamericana recién celebrada en Lima ha aprobado más de cien resoluciones, entre las cuales figura una «declaración» que, seguramente, alcanzará los honores de pasar a la Historia como hecho saliente de nuestra época.

Veintiuna repúblicas del Nuevo Continente han afirmado, al aprobar el mencionado documento, su decisión firme de oponerse —no ya separada, sino conjuntamente— a toda injerencia de los países totalitarios en la política nacional o internacional americana. Previniéndose contra los peligros que entraña la organización fascista de núcleos italianos, alemanes y nipones, han acordado considerar inadmisible la erección de minorías raciales de esas potencias en especies de «estados dentro de otro estado».

Si a esto añadimos la actitud clara y rotundamente antifascista del Presidente de los Estados Unidos y de la opinión pública norteamericana, podemos afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que todas las potencias del Nuevo Mundo, sin excepción alguna, forman un frente único contra las extralimitaciones del totalitarismo imperialista del famoso triángulo Roma-Berlín-Tokío.

Ahora bien; en las conversaciones francoinglesas se declaró paladinamente que los Gobiernos de París y de Londres consideraban preciso obrar de acuerdo con el de Washington, para una acción conjunta, frente al imperialismo, «desde el Atlántico hasta el Extremo Oriente asiático».

Aunque la política internacional está sujeta a cambios poco explicables para el observador que no conozca a fondo las circunstancias especiales de cada país, parece lógico deducir de cuanto queda consignado que nos hallamos en el camino de una acción conjunta de todas las naciones democráticas contra las exigencias de las potencias totalitarias.

Éstas, por su parte, contribuyen, con sus apetencias territoriales, a fomentar la alarma provocada en todo el Mundo por su conducta abusiva e intemperante. Hace unos días el fascismo italiano reclamaba la cesión de Córcega y Túnez; anteayer, Hitler anunció que va a reclamar la inmediata entrega de colonias; ayer, Mussolini pretendía que se le concedieran determinadas prerrogativas sobre el canal de Suez.

Entre tanto, continúa con el máximo descaro la invasión de España por las tropas germanoitalianas y los ataques de aviones fascistas a los barcos británicos.

Indudablemente, es ya hora de que Europa imite a América y reaccione al unísono con ella, contra los enemigos de la paz universal.

L[uis] H[ernández] A[lfonso]

~ por rennichi59 en Domingo 23 mayo 2010.

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