Nueva provocación fascista

Artículo publicado por Luis Hernández Alfonso el 14 de febrero de 1939 en la Sección «Crónica Internacional» del diario «Sur», órgano del Ejército de Andalucía con sede en Baza (Granada).

Sabido es que, desde hace algún tiempo, tanto la Prensa italiana como las emisoras que propagan las «audacias» de Mussolini y sus adláteres, venían desarrollando una violentísima campaña de provocación contra Francia. De manera sistemática, atribuían a la vecina república cuantas relsoluciones adoptaba nuestro Gobierno, señalando, como inconfesables manejos franceses, todas las gestiones diplomáticas desarrolladas por las democracias europeas.

Durante los últimos días, esa virulencia de la propaganda fascista parecía haber decaído algo; los comentarios eran más comedidos; el tono de provocación se hacía menos violento; y ya no se repetían tan frecuentemente los nombres de Túnez, Córcega y Niza en las reivindicaciones fascistas.

Mas el sábado, inesperadamente, cuando la opinión francesa pensaba que la fobia italiana cejaba en sus ataques, surgió una nueva demostración de hostilidad, más enconada que las anteriores. En la revista oficial «Relazioni Internazionali», vuelve a plantearse, en términos de gran violencia, la pretensión fascista de anexionarse territorios pertenecientes a Francia. No contentos con reclamar Túnez, Córcega y Saboya, los propagandistas del «duce» piden que se les ceda Djibuti, es decir la capital y única ciudad importante de la Somalia francesa, puerto de positiva importancia estratégica y comercial. También pretenden que sea suya Suez.

En su agresividad, afirman que Francia «no es un elemento de seguridad» y llegan a calificarla de «peligrosa». Agregan que «Italia permanecerá en España» para vigilar la política francesa. Y, como para que no quepan interpretaciones conciliatorias, aseguran que si las aspiraciones italianas no son atendidas por medio de negociaciones, «lo serán por las armas».

El fascismo italiano, con esto, ha terminado de arrancarse la máscara. El pueblo francés (uno de los que aplaudieron el surgimiento de la tristemente célebre fórmula de la No Intervención) se halla frente a una amenaza descarada, lanzada a su rostro abierta y públicamente.

Por lo que respecta a Inglaterra, las pretensiones de Mussolini sobre Suez es de creer que basten para ponerla en guardia, máxime cuando, al reclamar la importante plaza del Canal, los fascistas apoyan su deseo afirmando que la necesitan «por ser puerta cómoda» y «llave segura» en sus manos. En caso de que tal pretensión se realizase, el Imperio Británico de Asia y, en cierto modo, el de África Oriental, quedarían separados de la metrópoli por distancia mucho mayor que la que actualmente han de recorrer sus barcos.

Por grande que sea la «prudencia» de Chamberlain y de Halifax, el golpe es de los que necesitan prevenirse y rechazarse con energía.

En el mencionado artículo, la revista «Relazioni Internazionali» lanza esta aseveración: «En España, Italia ha salvado a Europa». Suponemos que el pueblo francés sabrá ya a qué atenerse. Lo que hace falta es que los gobiernos francés e inglés interpreten el sentir de las masas de ambos países y procedan como exigen los intereses cuya salvaguardia les está encomendada.

L[uis] H[ernández] A[lfonso]

~ por rennichi59 en Sábado 24 julio 2010.

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