Un parque de Ingenieros del Ejército

Artículo publicado por Luis Hernández Alfonso el 9 de julio de 1938 en la Sección «Reportajes de Sur» del diario «Sur», órgano del Ejército de Andalucía con sede en Baza (Granada).

El transporte mecánico es instrumento vitalísimo para la guerra moderna. Todos los servicios dependen, en realidad, de éste. No se concibe un Ejército bien preparado sin un sistema completo de tráfico automovilístico: Intendencia, Amunicionamiento, Transmisiones, Fortificación, Sanidad… todo depende, en gran parte, de la buena red de transportes.

Las averías que sufran en ruta los vehículos deben ser presta y eficazmente reparadas con objeto de que no sufra perturbación ese sistema. Por ello el lugar donde tales reparaciones se llevan a cabo ofrece particularísimo interés.

Queremos hoy informar a nuestros lectores de cómo funcionan los talleres de uno de esos Parques, el número 6, instalado en varias naves ya con anterioridad destinadas a la industria del automóvil. Sus talleres existían ya al principio de la guerra, si bien posteriormente han experimentado algunas modificaciones.

SENTIDO DE COOPERACIÓN

Reiteradamente, por avería del auto en el que viajábamos —y aun por rotura de cualquier pieza de la maquinaria de nuestros talleres—, hemos recurrido a la pericia de los mecánicos del Parque número 6. Invariablemente hemos hallado en estos obreros toda clase de facilidades y un firme deseo de cooperación y ayuda. Suponemos que análogamente ocurriría en los demás Parques; mas, por [ser] éste el que mejor conocemos, a él vamos en busca de los datos que nos interesa hacer públicos.

LAS SECCIONES

Hay cuatro Secciones o departamentos, todos los cuales están controlados por un maestro (Eusebio Costán, antiguo dueño del garage) y cada uno a cargo de un Jefe o Responsable:

Taller de torno, máquina de rectificar, departamento de ajuste y montaje, a cuyo frente está Ramiro, un buen mecánico de excelente humor.

Departamento eléctrico y de lampistería, del que es responsable Mazárraga, ingeniero electricista que, hasta el 18 de julio, fue miembro de una comunidad religiosa (y del que más adelante nos ocuparemos).

Taller de chapistería y carpintería, regentado por Mariano Reyes.

Soldadura autógena y eléctrica; vulcanización y estación de engrase.

En todos estos departamentos se trabaja diariamente durante diez horas y más aún cuando las circunstancias lo aconsejan. Todos los operarios son obreros especializados y dispuestos, en cualquier momento, a poner a contribución sus facultades de pericia y de resistencia.

Del rendimiento dado por esta labor es buena prueba el hecho de que desde el día 1.º de abril de 1937 (fecha en que comenzó a funcionar el Parque) hasta hoy, lleva realizadas más de tres mil reparaciones, sin incluir en esta respetable cifra las intervenciones de poca monta.

El trabajo es realmente abrumador y los animosos compañeros lo hacen con todo entusiasmo, venciendo las dificultades que surgen sin cesar por la carencia o la escasez de materiales y útiles.

EL FRAILE

Cuando nos despedimos de Ramiro (quien amablemente nos ha facilitado los datos que anteceden) nos informa de que el Jefe de la Sección de Electricidad, Mazárraga, hombre de gran pericia en tales materias, era fraile al estallar el movimiento y, desde entonces (es decir, antes ya de que se constituyera el Parque donde actualmente funciona) trabaja activa e inteligentemente en estos talleres, donde goza de general estimación.

Deseando conocer, de un modo directo, cómo se halla el ex-religioso entre los operarios, se lo preguntamos, a quemarropa, con el objeto de que no pueda meditar su respuesta.

—Como el pez en el agua —nos contesta este hombre serio, de modales correctos y aire campechano—. Tienen (y han tenido desde el primer momento) toda clase de atenciones para mí. Ni una sola vez han hecho o dicho nada que pueda considerarse como falta de cordialidad y afecto. Aquí trabajo todo lo que sé y puedo; honradamente, creo que cumplo mi deber y con la misma lealtad declaro (no me importa que esto lo publiquen ustedes) que los compañeros me tratan con la máxima consideración, respetan mis ideas religiosas, como yo respeto su modo de pensar y, en una palabra, nos llevamos como buenos camaradas.

Y, tras de una breve pausa, agrega:

—Jamás intervine en política. Nunca me interesó. He dedicado mi vida a los estudios y trabajo en cordial acatamiento al gobierno legítimo de la República española.

Al oírle pensamos que dirían los «nacionalistas» de nuestra «persecución religiosa» si escucharan las palabras de este ex-fraile, hoy jefe de Sección en unos talleres del Ejército.

FINAL

Queridos compañeros del Parque número 6. Hubiéramos deseado dedicar a vuestra labor más tiempo y mayor espacio. Los agobios de las tareas periodísticas nos privan de esa satisfacción. Pero nadie nos priva de la que representa para nosotros enviaros desde estas columnas un cariñoso saludo.

L[uis] H[ernández] A[lfonso]

~ por rennichi59 en Domingo 26 septiembre 2010.

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