La cuna de Colón

«La cuna de Colón»

Réplica publicada por Luis Hernández Alfonso el 19 de junio de 1926 en el diario madrileño «La Libertad». Debemos su localización al profesor Agustín Miranda Armas, administrador de la Minikpedia, y a los miembros del Club de Ciencias del IES Domingo Pérez Minik de La Laguna, a quienes va todo nuestro agradecimiento. Texto y  fotografías proceden de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

Madrid, 18 junio 1926.

Señor Director de LA LIBERTAD.

Muy señor mío y de toda mi consideración: Suplico a usted se digne dar hospitalidad en esas columnas a la réplica que adjunto, por estimar que es de justicia dejar las cosas en donde deben estar y no pretender llevar la discusión al terreno de la injuria y la calumnia.

Esperando de su justicia e imparcialidad tan señalado favor, me es muy grato ofrecerme de usted atento s. s., q. e. s. m.— Luis Hernández Alfonso.

«El día 17 del actual apareció en LA LIBERTAD un artículo suscripto por D. Luis Astrana Marín y titulado La superchería de Cristóbal Colón gallego.— Una falsificación torpe e indigna. En dicho artículo se nos califica a los que de buena fe creemos en «Colón, gallego» de interesados o indoctos, y se califica reiteradamente nuestra afirmación de «mentira», «falsificación» y lindezas análogas y se nos llama «secuaces» de la idea, empleando esta palabra en su acepción más molesta.

No pretendemos igualarnos en cultura con el autor del repetido artículo, y, por lo tanto, aceptamos personalmente lo de «indoctos». No así lo de «interesados». Ni soy gallego ni tengo nada ver con «determinados círculos de América» a quienes insidiosamente se acusa de promotores de esta «falsificación torpe e indigna». Lo que no podemos tampoco admitir es que se califique de «indoctos» a Amado Nervo, M. Echegaray, Otero, etc., etc., ni que se injurie la memoria de hombre tan respetable como el historiador gallego D. Celso García de la Riega, digno de toda consideración, y que, por desgracia, no puede ya rebatir estas acusaciones injustas y arbitrarias.

Discútase en terreno científico cuanto se quiera; adúzcanse razones serenamente, con la ecuanimidad que deben tener los que tan de doctos se precian. Si en realidad el Sr. Astrana busca la verdad, no la hallará jamás injuriando a los que no opinen como él. Tenemos todos derecho a opinar sin que se nos calumnie y se nos vitupere, y nadie, por muy erudito que fuere, podrá impunemente difamar, en lugar de aducir serenamente las bases de su opinión adversa.— Luis Hernández Alfonso. Madrid, 18 de junio de 1926.»

~ por rennichi59 en Sábado 20 noviembre 2010.

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