¡Salve, Castilla!

Romance de Luis Hernández Alfonso perteneciente al poemario inédito Ofrenda (1928).

¡Salve, Castilla!

En el amplio horizonte

ni un árbol se divisa.

Es la llanura inmensa

del suelo de Castilla.

Una tierra tan dura

como la ruda arista

de la fiera montaña

que al cielo desafía.

La senda polvorosa

que nunca finaliza

cruza el páramo eterno

de tristeza infinita.

Suena como un suspiro

muy lejana una esquila.

Sus lamentos parece

que en la senda caminan

y conforme se alejan

con su melancolía

hacen vibrar las almas

y los campos animan.

Sus tallos mortecinos

al mecer las espigas

parece que abundancias

futuras pronostican.

Las sombras del crepúsculo,

sobre el llano tendidas

nos anuncian las bodas

de la noche y el día.

En la bóveda oscura

muchas estrellas brillan.

El ambiente sereno

a meditar convida.

Esa piedra que acaso

le sirvió al que camina

para aliviar un punto

la inquietud de su vida

parece a nuestros ojos

que, muda, nos indica

lo que valen las piedras

de la dura Castilla.

Ese páramo inmenso

(que mirarlo fatiga)

cuando llega la noche

su reposo nos brinda.

Sobre los viejos surcos

floreció la semilla

de las nobles ideas

de una raza que, altiva,

ni consiente amenazas

ni tolera injusticias.

Vale muchos tesoros

tu tristeza infinita.

¡Salve, tierra gloriosa!

¡Salve, madre Castilla!

20-V-28.

Seguir la lectura del poemario

Volver al índice de la obra

~ por rennichi59 en Sábado 18 diciembre 2010.

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