Cuatro sonetos

Sonetos de Luis Hernández Alfonso pertenecientes al poemario inédito Ofrenda (1928).

 

I

Cobardía

 

Odia la luz. Sin norte ni alegría

vaga en la sombra del vivir humano

con débil voz y temblorosa mano

sin ver la luz solar en pleno día.

Sin admitir la fe ni la hidalguía

al más noble señor, hace villano

y torna en complaciente cortesano

a quien fiero y rebelde parecía.

Hace morir los nobles sentimientos

y las bocas sinceras amordaza

secando la virtud donde retoña

y al sucumbir también en sus tormentos

puede manchar el nombre de una raza

llegando al corazón con su ponzoña.

 

II

Heroísmo

 

Un algo, una ilusión… Es todo y nada.

Impulso que nos lleva en el sendero

a morir o vencer, siempre el primero

con bandera triunfante o derrotada.

Vista firme y audaz, siempre clavada

en el ignoto y largo derrotero…

Al más dócil pastor, torna guerrero

e igual vibra en la pluma que en la espada.

Avanza sin saber por qué camino

ha de llegar, mas llegará sin duda

a despecho del mal y del destino.

En perfidia o doblez jamás se escuda.

Con su aliento y su fe por sola ayuda

es de ideal eterno peregrino.

 

III

Venganza

 

Ira en los ojos que cegó la hoguera

de punzante dolor. Garra acerada

que hiere sin piedad, tan obstinada

como sañuda en su cubil la fiera.

Dardo de hiel que vigilante espera

a su víctima ver desamparada.

Hoja de acero al corazón lanzada

que, por llegar allí, todo lo diera.

Arde en su seno del volcán rugiente

el mar inmenso de maldad henchido,

lava que, impía, la ilusión devora.

Aquel que no mintió, por ella miente;

por ella es el placer aborrecido.

Parece y no es mujer, porque no llora.

 

IV

Perdón

 

Brisa es su voz. Sin tasa ni medida

brinda su miel al que probó amargura;

limpia al loco de amor de su locura

y deja la memoria adormecida.

Perfume del jardín donde escondida

la rosa de la fe vivir procura,

donde brota el dolor, siembra ventura;

donde surge la muerte, da la vida.

Blanco cendal de virgen soberana

que, pudiendo hacer mal, verlo no quiere;

fuente de amor que su caudal desgrana

cantando la ilusión de quien le espere,

es el perdón rosal de eternas flores

que solo han de gozar los soñadores.

 

Los cuatro sonetos que forman este «retablo poético» fueron premiados con Diploma de Honor en la Fiesta de la Poesía celebrada en Elche en 28 de mayo de MCMXXVIII

 

Seguir la lectura del poemario

Volver al índice de la obra

~ por rennichi59 en Domingo 19 diciembre 2010.

2 comentarios to “Cuatro sonetos”

  1. Hermosisimo lo que he leido e sun honor y un deleite pasar por tus letras,una brazo afectuoso.

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  2. Es igualmente un honor para nosotros que la obra de nuestro abuelo, tantos años después de escrita, siga apreciándose en tiempos y soportes tan distintos de aquéllos.
    Reciba un saludo muy cordial.

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