Altar

Poesía de Luis Hernández Alfonso perteneciente al poemario inédito Trovas (1929).

 

Altar


No puedo, amada mía, cejar en la contienda.

Hay algo que me mueve constante a pelear.

De mis cansados ojos se desprendió la venda:

no puedo detenerme, forzoso es caminar.

La llaga es tan horrible que me produce espanto.

No puedo resignarme vencido a perecer.

En mis pupilas firmes se ha evaporado el llanto.

Hay una ley suprema que debo obedecer.

La ley que nos ordena que nadie sea esclavo,

que al corazón le dice «vivir no es vegetar»,

la ley que al más remiso convierte en el más bravo,

la ley que cada pecho convierte en un altar.

La ley que nos ordena cumplir nuestro destino:

«Ser hombres», no muñecos sin alma ni vigor.

La ley que nos ofrece la gloria en el camino.

La ley que nos redime del odio y del dolor.

Yo lucharé, mi amada, mientras vigor me quede,

por conquistar la hermosa, divina libertad.

Yo lucharé aun a riesgo de que vencido ruede

bajo la férrea maza de la fatalidad.

Yo quiero ser un hombre, sereno y valeroso

y derrocar los ídolos que el fraude levantó.

Yo quiero alzar mi frente, vencido o victorioso,

mi frente que de lodo jamás se salpicó.

¡Ayúdame! Tus manos, celestes mariposas,

restañen mis heridas. ¡Ayúdame a luchar!

Y que de mis quimeras, sublimes y grandiosas,

tu boca sea fuente, tu pecho sea altar.

 

Seguir la lectura del poemario

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~ por rennichi59 en Lunes 27 diciembre 2010.

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