Kandus

Poema de Luis Hernández Alfonso perteneciente al poemario inédito Trovas (1929).

 

Kandus

Poema = (Fragmento)

 

Kandus nació muy pobre. Sobre la dura tierra

sólo tuvo una sombra que marchaba con él.

Y con su sombra anduvo, en la paz y en la guerra

porque sólo su sombra se le mantuvo fiel.

Ella dócil seguía sus vacilantes pasos

por el camino triste de la vida mortal

y no la amedrentaban dolores ni fracasos

y fue su compañera en el bien y en el mal.

Kandus nació muy pobre (al decir de la gente

que no sabe el tesoro que vale una ilusión)

pero una luz divina que nimbaba su frente

fundía en su camino cerebro y corazón.

Por eso era más rico cuando se hallaba a solas

que emperador romano, que moderno nabab,

que capitán pirata domador de las olas,

que rajá poderoso del ignoto Punjab.

Era grande y potente cuando solo se hallaba

porque sólo su sombra caminaba con él,

porque siempre animoso con vigor avanzaba.

Le seguía su sombra que le fue siempre fiel.

Pero en una mañana…

Al destello del alba que teñía las flores

con los dulces colores

de la luz bienhechora que la tierra engalana,

vio venir a los lejos en febril caravana

hombres llenos de lodo

que, pisándolo todo

caminaban en busca de la sombra maldita,

donde fluye el veneno que la fe debilita,

donde el alma se agita

sin placer ni ternuras

en las garras sangrientas de terribles torturas.

—¿Dónde vas? —le gritaron.

Como no respondiera

y avivara los bríos de su rauda carrera

a la par se encontraron

y otra vez preguntaron

—¿Dónde vas? ¿Quién te espera?

—¿Dónde voy? Aún lo ignoro.

Voy al bello palacio de mis sueños de oro

y al jardín sin espinas de mi dulce quimera.

—No prosigas tu marcha. Del jardín regresamos

donde espinas sin rosas al llegar encontramos.

Vuelve al reino en que nunca se adivina la luz

o hallarás en el carmen de tu loca quimera

que no hay flores ni aromas y que sólo te espera

otra horrible carrera

con los hombros dolidos del rigor de tu cruz.

Pero Kandus no quiso ni escuchar el consejo

y del sol en la frente al sentir el reflejo

—Id —les dijo— a la sombra. Yo el camino andaré.

Si en el carmen no hay flores, el rosal de mi vida

con sus rosas fragantes de pasión encendida

me dará sus semillas que al azar sembraré.

Y siguió su camino con su fiel compañera,

con su sombra que nunca de otra sombra salió

y otra vez la quimera

con sus alas rosadas al pasar le rozó.

— — — — — — — — — — — — — — — — — —

Un sagitario entonces, con el arco tendido

le disparó una flecha que en el pecho le hirió.

Kandus alzó los brazos y lanzando un gemido

en el carmen sin flores para siempre cayó.

— — — — — — — — — — — — — — — — — —

Su sombra vio que pronto, de la sangre vertida

brotaban nuevas flores de rebosante miel.

¡Su sombra que no era de otra sombra salida!

¡Su sombra, la que siempre se le mantuvo fiel!

 

 

Seguir la lectura del poemario

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~ por rennichi59 en Lunes 27 diciembre 2010.

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