Mitin de afirmación republicana

Suelto aparecido el 18 de mayo de 1931 en la sección «La Política» de la «Hoja Oficial del Lunes». Texto y  titular proceden de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura.

En San Rafael (Segovia) se celebró ayer por la tarde un mitin de afirmación republicana. El auditorio llenó el amplio local.

Previa la presentación de los oradores, hecha por el presidente del Centro Republicano de San Rafael, don Segundo Vázquez, hizo uso de la palabra don Juan G. de Luaces, quien dijo que es necesario afianzar la República, pero encauzando y vigilando sus pasos para que sea progresiva y nos conduzca a un régimen de mayor justicia social.

Don Arturo Sánchez Carvajal hizo un llamamiento a la masa ciudadana para que dentro del actual régimen se avance hacia la realización de los ideales defendidos por las extremas izquierdas del republicanismo, cuya vanguardia ocupan los presidencial-comunistas. Expuso detenidamente los postulados de este partido político.

Don Luis Hernández Alfonso comentó las dificultades que el caciquismo reinante en la localidad había opuesto a la celebración del mitin (1). Fustigó duramente a los monárquicos disfrazados que, allí como en otros muchos pueblos de España, continúan ejerciendo un feudalismo intolerable. Dijo que se impone una eliminación de los elementos reaccionarios que integran muchos ayuntamientos y que tardíamente, viendo fracasar el viejo y abominable régimen, pretenden seguir oprimiendo a los pueblos, abusando de su superioridad económica. Trató de la necesidad de «republicanizar la República» y de resolver radical y definitivamente el hondo problema social.

Los tres oradores, que pertenecen al partido republicano-presidencial-comunista, fueron constantemente ovacionados por el numerosísimo auditorio.

———

[1] Así recordaba Hernández Alfonso, algo más de año y medio después, el episodio del mitin de San Rafael en su libro Verdad y mentira de la República Española: «En los últimos días de mayo hubimos de hablar en un mitin de «afirmación republicana» en San Rafael, núcleo de población anexo al municipio de El Espinar (Segovia). En la Dirección General de Seguridad se nos había asegurado la noche antes que no existía inconveniente alguno para que el acto se celebrase. A la mañana siguiente nos trasladamos los oradores en un automóvil a la población mencionada, adonde llegamos hacia las once. El acto estaba anunciado para las tres de la tarde. En la carretera nos esperaban la Junta Directiva del único Centro Republicano de la localidad y muchos correligionarios, los cuales nos manifestaron que por orden del Alcalde de El Espinar, calificado monárquico y cacique sempiterno, el mitin había de suspenderse. Inquirimos detalles y supimos que la aludida autoridad había conferenciado telefónicamente con el gobernador de la provincia, quien le autorizó para prohibir el comicio. Se daba el caso peregrino de que la Guardia Civil, ejecutando órdenes del Alcalde, había hecho retirar la bandera tricolor del balcón del Círculo Republicano, como si la monarquía siguiera existiendo. Las quejas de los correligionarios del pueblo caían en el vacío; ni siquiera se les contestaba. —¡Seguimos lo mismo que antes! —lamentaban nuestros interlocutores—. Los monárquicos nos impiden toda propaganda como en los tiempos de Primo o Berenguer. Por si alguna duda cupiese, apenas pronunciadas estas palabras, sonó el timbre telefónico del hotel en que nos hallábamos y fuimos llamados al aparato. Una voz autoritaria y ruda inquirió nuestra personalidad y, una vez cerciorado de ella nuestro interlocutor supimos que éste era el sargento de la Guardia Civil, comandante del puesto. El diálogo fue el siguiente: —El mitin no puede celebrarse, de orden superior. —Acaban de comunicárnoslo y hemos de protestar por semejante prohibición, máxime cuando anoche se nos dijo en la Dirección de Seguridad que podíamos celebrarlo. —Pues si intentan hacerlo, desalojaré el local por la fuerza y detendré a los oradores. Estas últimas palabras fueron pronunciadas en tono tan incorrecto que, como contestación, colgamos el aparato sin otra respuesta. Seguidamente nos pusimos al habla con el ministro de la Gobernación, a la sazón Miguel Maura. Le informamos de lo que ocurría y solicitamos que revocase la orden del monterilla.  —No puede ser —repuso— porque el Alcalde teme que el orden se altere. Y ustedes no pueden responder de lo contrario. —Amigo Maura —replicamos con viveza—, como no respondemos del orden, ni el Alcalde puede hacerlo, es si se suspende el mitin. Los republicanos del pueblo ven que están bajo la República lo mismo que bajo la Monarquía. Los caciques siguen haciendo lo que quieren y esto, lógicamente, solivianta a los correligionarios. —No son los caciques —intentó rectificar Maura. —Es el Alcalde de El Espinar quien dice… —…Y el Alcalde —interrumpimos nosotros, enérgicos— es monárquico, igual que los demás concejales, hechura de los caciques. Con decirle a usted que no permiten que se enarbole la bandera tricolor en el pueblo… El ministro, que nos sabía incapaces de mentir e ignoraba lo que sucedía en la población, al conocer estas circunstancias rectificó y el mitin pudo celebrarse a la hora prefijada. Pero, entre tanto, la Guardia Civil estuvo secundando a los monárquicos y dispuesta a lanzarse contra los republicanos. Si no hubiéramos podido convencer al ministro de lo que sucedía, el mitin hubiese sido prohibido, en plena República, por la sola voluntad de un cacique monárquico» (pp. 95-97). [Nota de Pablo Herrero Hernández]

~ por rennichi59 en Domingo 24 abril 2011.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: