Declaración

Declaración publicada el 19 de noviembre de 1930 en la sección «El republicanismo español» del diario madrileño «La Libertad». Texto y titular procedentes de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

El presidencialismo se ha extendido tanto en las filas del republicanismo español, que hoy cuenta con muchos partidarios en casi todos los sectores de éste, varios de cuyos programas lo adoptan clara o veladamente, íntegro o con atenuaciones.

Esto impide ya seguir justificando la existencia de una Agrupación exclusivamente presidencialista, la cual estuvo plenamente justificada cuando y mientras el conocimiento escaso y el corto número de adeptos de su doctrina en nuestro país hicieron necesaria una actuación especial para explicarla, difundirla y defenderla.

Por eso la Juventud Republicana Presidencialista de España ha tiempo que añadió a la parte política de su ideario otros aspectos que le imprimen carácter peculiar, constituyendo su tendencia y organización en especies concretas y definidas dentro de las orientaciones genéricas e indeterminadas de nuestra vida pública.

Sus aspiraciones (razonadamente expuestas en múltiples trabajos orales y escritos, sobre todo desde Enero de 1928 en su órgano periodístico «El Presidencialista» y especialmente en el manifiesto que éste publicó en su número de Mayo último) se sintetizan actualmente en los puntos que siguen:

Primero. Soberanía popular, que delegue expresamente la mayor parte de sus funciones en los órganos llamados Poderes públicos, sin quedar agotada por esta delegación ni en ella, reservándose ejercer directamente ciertas facultades, como las de iniciativa, referéndum y recall.

Segundo. Garantía plena de los derechos inherentes a la persona humana, protegiendo eficazmente su vida, dignidad y libertad.

Tercero. Aseguramiento por el Estado a todos los ciudadanos de una subsistencia decorosa, que les permita el honrado ejercicio de sus derechos y la cabal satisfacción de sus necesidades, socializándose para ello (nacional o localmente, según los casos) los medios de producción y de cambio, a la vez que se preste, como servicio general y obligatorio, el trabajo personal indispensable durante el menor tiempo y en las mejores condiciones posibles.

Cuarto. República democrática y presidencial, cuyas altas magistraturas se provean por sufragio universal y directo, siendo desempeñadas temporalmente y con sujeción a una efectiva responsabilidad.

Quinto. Reconocimiento, sin perjuicio de la unidad del Estado nacional, de los organismos jurídico-territoriales que naturalmente lo integran, siendo ordenados en un sistema de círculos interiores que difieren, se clasifican y agrupan por variedad o igualdades de extensión, condiciones geográficas, antecedentes históricos, etcétera. En la estructura y funcionamiento de cada entidad local ha de manifestarse la naturaleza estatal de que participa, debiendo gozar de autonomía político-administrativa en lo que privativamente le afecte y mantener relaciones de coordinación o subordinación jerárquica con las demás (esto último siempre con la nación), según lo exijan el respeto debido a los intereses ajenos y los distintos grados de amplitud en los que sean comunes.

Sexto. Laicismo oficial absoluto, separando por completo del Estado a las Iglesias y aplicando las consecuencias lógicas de tal separación.

Por responder mejor al conjunto de estas opiniones, pero atendiendo sólo por motivos de brevedad a los aspectos culminantes de él, esta Juventud modifica su título, pasando a llamarse Republicana Presidencial Comunista.

Finalmente, ésta considera la revolución como procedimiento más adecuado para lograr el triunfo de sus ideales.

Este proyecto (redactado por D. Luis Hernández Rico, fundador de la Agrupación, y subscripto por el Comité nacional de la misma en 20 de octubre último) lo aceptan casi todos sus correligionarios, oportuna y debidamente consultados.

Las adhesiones pueden dirigirse a la Redacción de «El Presidencialista», Divino Pastor, 9 duplicado, primero.

Por dicho Comité nacional, el presidente, Luis Hernández Alfonso; el vicesecretario, Manuel Feijóo y Torres.

~ por rennichi59 en Domingo 5 junio 2011.

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