Juventud (7)

Artículo publicado por Luis Hernández Alfonso el 16 de septiembre de 1934 en la sección «Juventud» de la revista «Crónica». Texto y titular proceden de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

Reformas.

Se ha hecho público el nuevo plan del Bachillerato. No vamos a detenernos en un análisis detallado de las innovaciones introducidas, laudables algunas, y otras tan censurables como, por ejemplo, la contenida en el artículo 12 del proyecto, que estipula así: «Los alumnos que al finalizar el año académico sean declarados no aptos en más de dos asignaturas, repetirán el curso en su totalidad».

Señalamos concretamente esta reforma por hallarla sintomáticamente disparatada. No comprendemos que sea preciso volver a estudiar Geografía, Francés, Literatura española, Historia y Latín por el hecho de no resultar apto en Matemáticas, Física y Ciencias Naturales. ¿Qué ventaja se deriva de semejante arbitrariedad?

Otra innovación que no encontramos justificada es el restablecimiento de la reválida, ejercicio que nos resulta falto de necesidad en buena lógica. Y, en general, observamos una perniciosa tendencia: que en lugar de facilitar la obtención del título, sin perjuicio de la formación cultural del alumno, se acumulan obstáculos en su camino, acaso buscando con ello disminuir el número de bachilleres.

Es un criterio análogo al que se sigue en las oposiciones donde hay gran concurrencia. No basta que los opositores conozcan las materias precisas para el desempeño del cargo cuya provisión se pretende; se exigen mil conocimientos innecesarios, con el exclusivo objeto de que la selección se verifique más fácilmente. Y de este modo de interpretar la apreciación de aptitudes resultan absurdos funestos. Así ha ocurrido muchas veces en el Magisterio, que han obtenido plaza opositores altamente impuestos en cálculo infinitesimal, por ejemplo, y… que no sabían enseñar las primeras letras. No siempre son mejores maestros los que más sabios son; la vocación, la habilidad didáctica, la facilidad de expresión, la simpatía inclusive, valen más que la erudición abrumadora, inaccesible para las mentes infantiles.

En el nuevo plan hay, en los siete cursos: Lengua española y Literatura, Geografía e historia y Matemáticas; en cuatro, Francés y Química; en cuatro también, Latín (que no se considera necesario anteponer al Francés); en tres, Dibujo… Pero no hay Agricultura, Tecnología industrial ni otras asignaturas igualmente dignas de especial estudio, máxime en país como el nuestro.

Dificultades.

Creemos que la aspiración pedagógica del Estado ha de ser facilitar el acceso de todos los ciudadanos a la enseñanza, tanto elemental como superior. Hora es ya de que se arbitren medios suficientes para que la instrucción pública deje de ser fuente de ingresos del Erario. La obra cultural es un servicio de ineludible prestación. Hasta ahora ha sido un lujo, permitido a los bien acomodados, la obtención de títulos académicos. Se crearon las llamadas matrículas gratuitas, pero no se resuelve con eso el problema, porque ni es rigurosamente verdadera tal gratuitidad, ni sus beneficios alcanzan a todos cuantos carecen de posibilidades económicas para costearse estudios universitarios.

Ciertamente, no son muchas las facilidades que el Estado ofrece. El individuo suele verse abandonado a sus propias fuerzas, y como al hacer los planes de estudio no se tienen en cuenta estas circunstancias, las dificultades se multiplican en lugar de disminuir.

Véase, para no citar sino lo de menos gravedad, lo que ocurre con la creación de la Ciudad Universitaria. La idea es magnífica; su realización, excelente. Cada Facultad tendrá un palacio… El conjunto será admirable, digno de un país amante de su cultura.

Sin embargo, no se ha tenido presente, al edificar los pabellones a varios kilómetros de los barrios humildes, la molestia que tal alejamiento constituye para quienes sólo a costa de mil privaciones logran seguir una carrera. Los gastos de locomoción gravan considerablemente el presupuesto. En la Ciudad Universitaria habrá alojamientos… para los estudiantes que puedan pagarlo.

Orientaciones nuevas.

Hemos de contribuir todos, cada uno en la esfera de su actividad, a la obra de renovación. Hay que señalar nuevas orientaciones, para que la enseñanza superior no sea asequible sólo para los privilegiados. La cultura no es un lujo; es una necesidad al mismo tiempo que un don social, que la colectividad no puede negar a ningún individuo.

Luis HERNÁNDEZ ALFONSO

Ciencias Exactas.

Primer año.— Análisis matemático. Geometría y Trigonometría. Química experimental (permutable por Geología o Biología).

Segundo año.— Análisis matemático (segundo curso). Geometría analítica. Cosmografía (Astronomía general). Física teórica y experimental.

Tercer año.— Análisis matemático (tercer curso).  Mecánica racional. Geometría de la posición.

Cuarto año.— Análisis matemático (cuarto curso). Geometría descriptiva. Física matemática (o Estadística matemática). Estadística matemática (o Física matemática).

Doctorado.— Análisis superior. Estudios superiores de Geometría. Mecánica celeste. Metodología y Crítica matemática.

Advertencia.— Los dos primeros cursos de este plan son comunes a las secciones de Ciencias exactas y de Físico-matemáticas y Físicas.

Correspondencia.

J. Bénézet (Río Záncara).— Le contestamos directamente, según sus deseos y la índole de su consulta.

J. Majoral (Mataró).— Pronto publicaremos ambos planes.

Juan Espinosa  (Lluchmayor).— Esperamos unas aclaraciones del Ministerio. Hay muchos estudiantes en el caso de usted, y forzosamente se habrá de disponer sobre el particular. Tan pronto como sepamos a qué atenernos, le contestaremos.

Orfeo (Madrid).— Le supongo informado por la Prensa diaria del nuevo plan del Bachillerato. El Ministerio no ha señalado aún normas sobre lo que usted desea saber, y como muy acertadamente dice en su carta, «hay un verdadero lío». En cuanto a la elección de carrera, necesitaríamos conocer sus aficiones. La edad es buena para empezar la que fuere, si se encuentra animado para emprenderla. Por eso es preciso que las materias le agraden, lo cual disminuiría el sacrificio. Si nos amplía la información, con mucho gusto le aconsejaremos. Podría también indicarnos si, por sus circunstancias personales, le urge utilizar un título para su subsistencia.

J. Ortiz (La Coruña).— Agradecidos por su felicitación. Con toda diligencia dimos traslado de su ruego a quien correspondía. Celebraremos haberle sido útiles.

«Hachmet» (Melilla).— Permítanos decirle que posee usted una imaginación maravillosa. En todo ve usted planes maquiavélicos. Lo que estima revelador de «siniestros propósitos» no es sino incapacidad, desorientación. No se deje llevar de esos prejuicios; siga trabajando sin hacer caso de envidiosos… y ya verá cómo algún día nos agradece el consejo.

Un maestro nacional (Logroño).— Aún no se ha publicado el plan de Filosofía y Letras en estas columnas; verá la luz en un número próximo. Agradecidos por su felicitación.

F. I. S. C. (Almería).— Publicaremos en su día el plan de la carrera que indica. Nos ocupamos de resolver la consulta que nos hace respecto a su caso particular, y le contestaremos en esta sección.

Cortador (Madrid).— Dado lo especial de sus preguntas, le contestaremos directamente. Le anticiparemos, no obstante, que por la índole de la carrera que desea cursar, las prácticas no corresponden a un año determinado, sino que se hallan distribuidas a lo largo del plan. Suponemos que desea saberlo para ver si le es posible simultanear el estudio con sus actuales ocupaciones, y, desde luego, aunque ello sea más trabajoso, creemos que es factible, si está usted dispuesto a sacrificarse algo.

El Mariscal (Ávila).— Se publicará, cuando llegue su turno, el plan que solicita. Respecto a los datos concretos que pide, procuraremos complacerle tan pronto como el trabajo nos lo permita.

R. M. G. (Sevilla).— Aun cuando nos parece aventurado aconsejar en casos como el que nos somete, en atención a la confianza que en nosotros deposita (y que sinceramente agradecemos), le contestamos que, a nuestro juicio, debe continuar contra viento y marea. Cuando termine usted sus estudios, verá cómo varía la actitud de esas personas. Claro es que poco vale la amistad de esos adoradores incondicionales del éxito.

NOTA.— Quisiéramos contestar rápidamente a todos nuestros comunicantes; pero no siempre es posible. Rogámosles, por ello, que tengan paciencia.

L. H. A.

~ por rennichi59 en Lunes 8 agosto 2011.

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