Juventud (9)

Artículo publicado por Luis Hernández Alfonso el 7 de octubre de 1934 en la sección «Juventud» de la revista «Crónica». Texto y titular proceden de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

Supresión absurda.

En uno de nuestros números anteriores hicimos un rápido examen del nuevo plan de Bachillerato. Ya entonces señalamos la omisión de asignatura tan importante, en un país eminentemente agrícola, como es la de Agricultura. Tampoco se ha incluido la Tecnología Industrial. Ambas disciplinas son absolutamente imprescindibles en un plan de estudios encaminado a dotar de cultura general suficiente para ulteriores trabajos de especialización. Ningún médico, abogado o licenciado en Letras puede ni debe ignorar los rudimentos de la Agricultura, su desarrollo en nuestro país, sus arduos y vitales problemas… No son necesarios muchos argumentos para que resulte evidente lo absurdo de la peregrina omisión.

Investigación de motivos.

¿Se ha considerado inútil por los autores del nuevo plan la inclusión en el mismo de esas materias? No es concebible que personas capacitadas para elaborar un proyecto de tal importancia padezcan semejante equivocación. En un país como el nuestro, cuyos más hondos problemas se relacionan con el cultivo y aprovechamiento de la tierra, el conocimiento de la Agricultura es inexcusable. Lo ha sido siempre y lo es ahora por razones que a todos se nos alcanzan. No creemos, pues, que se haya estimado superflua la asignatura «olvidada».

Más bien nos inclinamos a atribuir la omisión a un concepto equivocado de lo que es actualmente la asignatura en nuestros Institutos. Por fortuna, en la evolución de los procedimientos pedagógicos se ha progresado con rapidez que honra por igual a profesores y alumnos: a aquéllos, por el noble esfuerzo que han aportado, junto con su competencia, y a éstos, por el interés que ponen en asimilar conocimientos, que nada se parecen al antiguo afán de «sacar asignaturas», sabiendo o sin saber.

Un laboratorio de Instituto.

Con amabilidad que CRÓNICA y nosotros agradecemos, el catedrático del Instituto del Cardenal Cisneros nos ha invitado a visitar el laboratorio de Agricultura y Técnica Industrial de dicho Centro. Viene tal invitación a proporcionarnos la oportunidad de confirmar nuestras noticias sobre lo que es el estudio de tales materias en nuestros Institutos de Segunda Enseñanza.

El laboratorio es amplio, con mucha luz. No es ya aquel cuartucho maloliente y angosto en el que hace años penetrábamos los alumnos un par de veces en todo el curso para oír una explicación apresurada y presenciar un experimento cuya finalidad no se nos aparecía muy clara. No. Este laboratorio es cómodo, pulquérrimo, atrayente. Se nota en su aspecto el diligente cuidado de un profesor amante de su misión y de unos alumnos deseosos de aprender, ordenados y laboriosos.

En el local pueden trabajar a un tiempo hasta cuarenta alumnos, cómodamente. Las instalaciones son muy completas. Hay estufa de cultivos, para determinación de agentes microbiológicos; autoclave, horno de Pasteur, balanza de precisión, colorímetros, acidímetros, aparato para establecer el poder panificable de las harinas, centrifugadoras, baño de maría eléctrico y demás accesorios para análisis e investigaciones prácticas.

Los reactivos, alineados en sus estantes, se hallan a disposición de los escolares para múltiples trabajos de primordial importancia: determinación de grado de acidez de las tierras; de acidez y de alcohol de los vinos; del extracto seco de la leche; de la acidez de los aceites; de la mixtificación de vinagres…

Vemos también los aparatos precisos para la obtención de mantequilla y queso, y accesorios diversos para otras interesantísimas producciones industriales…

Finalmente, hay una sección dedicada al análisis de los abonos. Todo en orden perfecto.

En cada sección, sobre tablillas de madera muy manejables, están las instrucciones para el buen empleo de los utensilios y las escalas, reacciones, etc.

Con legítimo orgullo, el profesor Bustinza (1) nos enseña un montón de cuadernos de prácticas de sus alumnos. Hay algunos ejercicios que, además de su valor científico, encierran verdaderas maravillas de dibujo. Máquinas, plantas, mapas de producciones agrícolas e industriales, etc.

Hay relatos, ilustrados con fotografías, de las visitas colectivas a fábricas, talleres, minas, etc. No se limita, pues, la enseñanza a la repetición estéril de textos más o menos útiles.

Final.

¿Sabe el señor ministro de Instrucción Pública (2) cómo se estudian en nuestros Institutos la Agricultura y la Técnica Industrial? ¿Está, como nosotros, seguro de que es imprescindible tal estudio en un plan encaminado a dotar de cultura general a los escolares?

Pues subsane inmediatamente ese lamentable error, antes de que se comience a discutir en la Cámara su proyecto. Así evitará oír cuanto llevamos dicho… y algunas cosas más.

Luis HERNÁNDEZ ALFONSO

Para ser piloto aviador civil.

Según anunciamos en el número anterior, hoy indicamos cómo se obtiene en España el título de piloto aviador civil.

Los ejercicios pueden hacerse en cualquier aeródromo que tenga escuela debidamente autorizada. En España existen pocas, y casi todas están bajo la dirección del Aeroclub de España, entidad que pertenece a la F. A. I. (Federación Aueronáutica Internacional). Dicho Club tiene escuelas de pilotaje en Madrid, Sevilla y Valencia. También el Aero Popular de Madrid tiene escuela, donde cursan el aprendizaje de pilotos los socios de aquél a quienes corresponda por sorteo; sólo los socios, entiéndase bien.

En el Aero Club de España cuesta obtener el título de dos mil a dos mil quinientas pesetas, y el tiempo que se necesita para ello depende de diversas circunstancias, tales como material, estado atmosférico, etc.

Para mayores detalles, pueden los lectores que lo deseen dirigirse al Aero Club de España, quien resolverá sus consultas; o bien a nosotros, que con mucho gusto realizaremos las oportunas gestiones.

L. H. A.

Correspondencia.

X. Y. Z. (Madrid).— Usted, que, por lo que nos comunica, es una muchacha habituada al estudio, debe emprender esa carrera, librándose de prejuicios que, créanos, carecen de fundamento lógico.

Un estudiante (Madrid).— Padece usted un error. No necesita esos documentos para matricularse. Nada tiene que agradecernos; estamos a su disposición.

Francisco López Saar (Barcelona).— En efecto, están convocadas oposiciones a médicos de la Marina civil. El plazo de presentación de instancias expira el 15 de Noviembre próximo. Tiene, pues, tiempo sobrado. No podemos indicarle lo que nos pide; podría interpretarse como propaganda del Centro que fuere. Puede ponerse en relación con cualquiera de los establecidos en Madrid. Agradecemos sus palabras.

Xuán (Sin indicación de residencia).— Inténtelo, si está plenamente decidido, como dice; pero nuestro consejo leal es que se abstenga de ello.

L. H. A.

———

[1] Se trata del profesor Florencio Bustinza Lachiondo (1902-1982), eminente estudioso de la fisiología vegetal. [Nota de Pablo Herrero Hernández]
[2] Filiberto Villalobos González, del Partido Liberal Demócrata, que había desempeñado la cartera de Instrucción Pública y Bellas Artes en el gobierno de Ricardo Samper (28 de abril – 4 de octubre de 1934), ocupó el mismo cargo bajo el siguiente gobierno —igualmente de signo derechista—, presidido por Alejandro Lerroux (4 de octubre de 1934 – 3 de abril de 1935). [Nota de Pablo Herrero Hernández]

~ por rennichi59 en Martes 9 agosto 2011.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: