Juventud (20)

Artículo publicado por Luis Hernández Alfonso el 17 de febrero de 1935 en la sección «Juventud» de la revista «Crónica». Texto y titular proceden de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

Inteligencia y músculo.

Hubo época en que la juventud, forzada a reaccionar contra una sociedad excesiva e insincera, se abandonó a la frivolidad. Se pasó de un extremo al contrario: de la constante taciturnidad, preñada de hondos problemas (solubles sólo con la ayuda de la madurez), a la perenne despreocupación. Es el período en que nuestros jóvenes sólo hablaban de baile, de carreras pedestres y de fútbol.

Hoy, en pleno y fructífero equilibrio, la juventud estudia, trabaja y se divierte. Por todos sitios surgen agrupaciones juveniles de simpática actividad. Queremos hoy ocuparnos en estas columnas de dos de ellas. Es una Aeropopular, y la otra, la Liga Amateur de Foot-Ball. Ambas tienen un mérito común: la alteza de miras, el absoluto desinterés, revelado constantemente en su labor.

Volar.

Era esta una aspiración que sólo veían realizada los mimados por la fortuna. Como deporte, la aviación era carísima; como profesión, exigía sacrificios económicos extraordinarios. Estaba fuera de las posibilidades de obreros y estudiantes modestos. El vuelo majestuoso de los pájaros mecánicos atraía muchas miradas, preñadas de anhelos inaccesibles. ¿Quién no ha deseado volar algún día, elevarse sobre los problemas vivos que, en tierra, nos rodean, cercan y consumen? Y todos hemos pensado que realizaría una gran obra social quien consiguiera que la aviación dejase de ser un deporte de lujo.

Un día, hace poco más de cinco años, un grupo de muchachos entusiastas fundó la sociedad Aeropopular. Lucharon —y aún luchan— contra la apatía y la indiferencia ambientes. No desmayaron en su propósito. Y ahora la modestísima entidad consta de cinco centenares de socios, posee ocho aparatos con motor, proporciona a sus miembros vuelos gratuitos todos los domingos y han salido de sus filas varios pilotos aviadores, a los que no ha costado un céntimo la carrera. Todo eso, a fuerza de entusiasmo, tenacidad e inteligencia, sin otros ingresos que las insignificantes cuotas de los socios (de tres pesetas mensuales, menos que en muchas sociedades recreativas), en una labor magnífica y digna de que el gran público la conozca, aplauda y estimule.

El esfuerzo de estos muchachos (obreros, empleados, estudiantes) es verdaderamente notable: en las horas que sus habituales ocupaciones les dejan libres acuden al domicilio social para trabajar en la construcción de aparatos sin motor (y de este aspecto de su actuación nos ocuparemos fuera de nuestra sección en las páginas de CRÓNICA con la extensión que requiere), reduciendo así al mínimo indispensable los gastos de Aeropopular.

Deporte verdadero.

El deporte verdadero (y por una vez nos perdonará el compañero Cruz Martín esta pequeña incursión en el campo encomendado a su gran competencia) es el que se practica sin más interés que el de desarrollar, en noble maridaje, músculo e inteligencia. No nos parece verdadero deporte el que se convierte en profesión para el deportista; el que sólo obedece a la ley comercial de la oferta y la demanda; el que más que a la cultura física y a la emoción estética atiende a las ganancias en taquilla y a los ingresos particulares de los jugadores, algunos de los cuales ponen su entusiasmo al servicio del club que mejor pague.

Por eso, cuando unos animosos muchachos del Club Atlético Covadonga nos comunucaron su propósito de organizar, en unión de otras modestas sociedades análogas, una Liga Amateur de Fútbol, nos asaltaron una duda y una esperanza. La duda, hija de una amarga experiencia; la esperanza, nacida de nuestro optimismo. Temíamos que la iniciativa (lanzada por José Parra y Emilio Soria, verdaderos deportistas) fracasara por falta de apoyo. Esperábamos, a pesar de todo, que el fervor de los iniciadores triunfaría de los obstáculos.

Así ha ocurrido, afortunadamente, y en estos días la Liga Amateur, convertida en viva realidad, patrocinada por la Federación Castellana de Fútbol y con la cooperación del Colegio de Árbitros, juega su campeonato.

Estímulo.

No podía faltar en estas columnas el elogio sincero para estos auténticos representantes de la juventud española, esperanza sólida de madurez fecunda. Es necesario que todos cuantos sientan el anhelo de un mejoramiento incesante acudan con su aplauso y su ayuda a estimular a quienes ponen su energía al servicio de ideas sanas, luchando contra el más grosero mercantilismo y la más torpe prostitución de nobles ideales. Adelante, pues, sin desmayos, sin desfallecimientos. El triunfo os espera, si, como hasta ahora, sabéis y queréis alcanzarlo.

Luis HERNÁNDEZ ALFONSO

<> <>

En la Junta general celebrada el día 6 del actual por la Asociación de Profesores Titulares de Dibujo se adoptó por unanimidad el acuerdo de que constase en acta la gratitud de la entidad por nuestros artículos en pro de los intereses del arte en España. Profundamente agradecemos también nosotros esa distinción y nos proponemos corresponder a ella.

L. H. A.

~ por rennichi59 en Domingo 14 agosto 2011.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: