Comentario sobre «Abnegación y optimismo»

Comentario de Domingo Pliego Vega —gran estudioso de la Sierra madrileña, autor de numerosos libros de montañismo y de rutas por los escenarios de la Guerra Civil en la Comunidad de Madrid—, sobre el reportaje de guerra de Luis Hernández Alfonso Abnegación y optimismo («El Liberal», 28-VIII-1936). Vaya al amigo Domingo toda nuestra gratitud por esta glosa que ayuda a reconstruir correctamente el escenario bélico contemplado por el periodista.  

Se lee en esta crónica:

«… y dominamos las posiciones enemigas, de las cuales la principal ocupa un cerro situado entre Tablada y San Rafael».

El cerro al que se refiere el texto es el de La Sevillana, inmediato al puerto del León por el lado norte, y situado, precisamente, entre el apeadero de la Tablada y San Rafael. Este cerro fue ocupado por los rebeldes en los primeros días de la guerra y se mantuvo en su poder todo el tiempo. Desde allí hicieron varios intentos para avanzar hacia Madrid, pero no consiguieron ni siquiera tomar el pueblo de Guadarrama, al pie mismo del puerto, aunque llegaron a estar a menos de dos kilómetros del mismo.

La Sevillana fue fuertemente fortificada por las tropas rebeldes, formando una defensa «en erizo». Hay más de medio centenar de restos de fortificaciones, algunas en buen estado de conservación. Tenían un centro de mando cerca de la cima de la Sevillana, pero por el lado que da a San Rafael, y otro en Cabeza Reina, encima del lado sur del Alto del León.

Por la zona meridional del puerto del León, llegarían a ocupar el cerro Piñonero, la Gamonosa, también llamada entonces «la loma del requeté», llegando incluso hasta Cabeza Líjar, después de tomarla a los republicanos.

Las tropas republicanas ocuparon todo el cordal que va desde el puerto de la Fuenfría a Peña el Águila, la Peñota, cerro del Mostajo, Peña del Cuervo y Matalafuente, desde donde la línea del frente descendía hacia Guadarrama pueblo. En la peña del Cuervo estaba el Centro de Mando de la línea; en Matalafuente había un observatorio, otro en la Peñota y otro en la iglesia de Guadarrama.

Probablemente hubo un cuartel general del Bón. Octubre en Cercedilla, aunque el centro neurálgico de la zona era el pueblo de Guadarrama. De hecho, tengo entendido que las tropas subían al cordal de la Peñota – Matalafuente desde Cercedilla, por la solana que llega hasta el collado de Gibraltar y al del Mostajo, al pie ya de Peña Cuervo.

Desde estas posiciones, las tropas gubernamentales intentaron reconquistar el cerro de la Sevillana, bajando por las Campanillas y llegando hasta la Sevillanita, pero no lo consiguieron.

Entre la línea republicana y la «nacional» quedan el collado y las Peñas del Arcipreste, un pequeño cerrito sin importancia y el viejo puerto de la Tablada, por el que pasa el antiguo camino medieval que cruzaba la sierra hacia la Tablada, mucho antes de construir la carretera.

Algo más adelante, esta crónica recoge los comentarios de los combatientes republicanos, cuando la artillería propia erraba el tiro: «Un poco más a la derecha sería mejor». Corregido el tiro, las baterías, probablemente las que estaban instaladas junto a la carretera de Guadarrama a los Molinos, acertaban el objetivo, seguramente orientadas por el personal del observatorio que había en la cumbre de Matalafuente.

Domingo Pliego Vega

Madrid, 9-VIII-2011 (Correo electrónico)

~ por rennichi59 en Miércoles 9 noviembre 2011.

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