Fábula

Fábula inédita de Luis Hernández Alfonso perteneciente a su álbum autógrafo titulado Navidad 1940, dedicado a su hija María Consuelo Hernández Rodríguez (1931-2003) y escrito desde la cárcel en Granada, en diciembre de ese mismo año.

Fábula

El ratoncito Pérez
metido en su guarida
estaba proyectando
su primera salida.
A pesar de que todos
loaban su denuedo
la verdad es que el pobre
tenía mucho miedo.
Y razones había
para esperar un rato
porque, minutos antes,
había visto un gato.
Y desde el escondite
en que se hallaba preso
veía, en lontananza,
un pedazo de queso.
Seguro era que el gato
rondaba, vigilante,
mirando el agujero
que tenía delante.
El ratoncito Pérez
la solución buscaba
del terrible problema;
pero no la encontraba.
De pronto, recordando
el triste prisionero
que su oscura guarida
tenía otro agujero,
pensó rápidamente
en una estratagema:
moviendo los bigotes
dijo: «¡Ya no hay problema!».
Para atraer al gato
salió de su guarida;
el enemigo entonces
acudió a la salida.
El ratoncito Pérez
se apresuró a esconderse
con la cara de susto
que puede suponerse.
Mas, en lugar de estarse
miedoso y escondido
por el otro agujero
se escabulló sin ruido.
El gato, que ignoraba
que hubiera otra salida,
esperaba, pensando
ganada la partida.
Y creyendo que Pérez
estaba prisionero
guardaba su escondite
como buen carcelero.
– – – – – – – – – – – – – – –
En tanto, el ratoncito
al que creía preso,
llegaba, sigiloso,
adonde estaba el queso.
Y mientras, diligente,
su apetito saciaba,
el gato su guarida
vacía custodiaba.
Así, tranquilamente,
el sabio ratoncito
pudo burlar al gato
y saciar su apetito.
– – – – – – – – – – – – – – –
Cuando el minino luego,
de vigilar cansado,
comprendió con tristeza
que le habían burlado
pensó que en este mundo
muchas veces se ha visto
que es derrotado el fuerte
si el débil es más listo;
y que nunca debemos
confiar en la fuerza
porque el ingenio puede
conseguir que se tuerza.
– – – – – – – – – – – – – –
Y el ratoncito Pérez,
después de haber cenado,
se volvió al agujero
que había abandonado.
Y allí, ya sin temores
y lleno de alegría,
recordando al minino
cantaba y se reía.

[Luis Hernández Alfonso]

~ por rennichi59 en Domingo 1 enero 2012.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: