Distinción entre «EL» artículo y «EL» pronombre

Más sencilla aún que la distinción entre «tu» y «mi», adjetivos posesivos apocopados, y «tú» y «mí» (pronombres personales, respectivamente) es la que debemos establecer entre «el», artículo determinativo, y «él», pronombre de tercera persona, masculino y singular.

Efectivamente: «el», artículo, acompaña —de manera inmediata o con palabra interpuesta— a un sustantivo, con el que concuerda en género y número. Ejemplos: sin interposición de otra voz: «El libro pequeño»; «el pino más alto»; «el caballo negro»; «el lobo más voraz». Con interposición: «El pequeño libro», «el más alto pino»; «el negro caballo»; «el más voraz lobo».

Se advierte, con claridad, en los cuatro últimos ejemplos, que puede construirse la frase, sin alterar su sentido, de forma que el artículo «el» se halle precediendo, de manera inmediata, al sustantivo determinado.

Como en los casos aludidos al comienzo, el pronombre «él» se halla, naturalmente, sustituyendo a un sustantivo, sea común o propio, más corrientemente éste que aquél, dado que es un «pronombre personal», si bien puede siempre «personalizarse» un sustantivo común que sea nombre de animal o cosa.

Veamos unos cuantos ejemplos, en los que empleamos «el», como artículo, y «él», como pronombre.

«Juan dice que él no tiene el libro». Es evidente que esta frase equivale a «Juan dice que Juan no tiene el libro». «Hablé con Antonio; y creo que él no robó el dinero»; es decir: «Hablé con Antonio; y creo que Antonio no robó el dinero». El pronombre «él» (acentuado gráficamente) suple a los nombres propios «Juan» y «Antonio», mientras que el artículo «el» (sin acento) determina, respectivamente, a los sustantivos «libro» y «dinero».

Lo mismo sucede cuando se «personalizan» los nombres de animales o cosas. V. gr.: «Ahuyentó al león; pero él volvió por el cervatillo»; «La encina se irguió frente al viento; el matorral, se inclinó; ella era fuerte y él, débil». Naturalmente, estas frases tienen sentido figurado. En ellas, se emplena los pronombres personales para evitar la repetición del sustantivo «león», en el primer ejemplo, y «encina» y «matorral»,en el segundo.

En casos de duda, ésta se resuelve con solo considerar femeninas las palabras dudosas: el artículo, forzosamente habrá de sustituirse por «la», y el pronombre, por «ella», con lo que desaparecerá la confusión. Supongamos, pues, que, en lugar de «Juan» fuera «Juana»; y diremos: «Juana dice que ella no tiene el libro»; o bien que, en vez de libro, se trata de «libreta»; y tendremos: «Juan dice que él no tiene la libreta».

[Luis Hernández Alfonso, Defensa del Idioma (1948-1952)]

~ por rennichi59 en Lunes 2 abril 2012.

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