Ay, cómo la recuerdo

Poesía inédita de Luis Hernández Alfonso, dedicada a su hija primogénita, Lolita Hernández Rodríguez, nacida en Madrid el 9 de agosto de 1929 y fallecida en esta misma ciudad el 13 de marzo de 1933. Su texto, mecanografiado en una cuartilla, se conserva en el archivo del autor.

 Ay, cómo la recuerdo

A mi hijita muerta.

Ay, cómo la recuerdo
a mi nenita blanca.
Tengo sus negros ojos
clavados en el alma.
……………………………….
Era ella mi alegría,
ella era mi esperanza;
para mi oscura noche
la luz de la alborada;
para mis tempestades
la apetecida calma;
para mi mal, consuelo;
para mis sedes, agua.
La llevo en mi memoria
sin poder olvidarla…
Tengo sus negros ojos
clavados en el alma.
……………………………….
En mi rosal querido
rosa de nieve y grana;
mi orgullo, mi ternura,
el norte de mis ansias;
de mi vigor, secreto;
de mis anhelos, causa;
el puerto de refugio
de todas mis borrascas…
Para vivir por ella
ambicioné la fama.
……………………………….
Tengo sus negros ojos
clavados en el alma.
Ay, cómo la recuerdo
a mi nenita blanca…

LUIS HERNÁNDEZ ALFONSO

Madrid, setiembre, 1933.

Ay, cómo la recuerdo

 

~ por rennichi59 en Sábado 6 abril 2013.

4 comentarios to “Ay, cómo la recuerdo”

  1. Buenas tardes, Pablo: Que bonitos estos versos plenos de sentidos recuerdos a su nenita blanca, Que ternura, que sutileza hay en cada palbra, y como todos ellos, deja en mi corazón el pesar y en el rostro lágrimas. Lo que yo daría hoy si pudiera, por darle a ese padre sin consuelo el mejor de mis abrazos, uniéndome al dolor que expresa su alma.

    Un abrazo y gracias por mandarlo.

    Fina Simón

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    • En efecto, Fina. Quisiera uno, remontándose a hace 80 años, poder de alguna manera asociarse al dolor de ese padre por su hija muerta. En cierto sentido, esta serie de poesías confirma el enorme valor que supone la escritura autobiográfica a la hora de hacer presente, para siempre, el sentimiento de un momento determinado. Y al ir publicando aquí —conviene decir que por vez primera, en su práctica totalidad— estas composiciones, que habían permanecido desde que se escribieron en una carpeta, por orden cronológico de su escritura, asistimos a todo el proceso del duelo del padre por su hija, testimonio avalorado por el hecho de convertirse en expresión poética.
      Un abrazo muy fuerte, y gracias una vez más por tu lectura y por tus comentarios.

      Pablo

      Me gusta

  2. Buenas noches, Pablo: Sin lugar a dudas que, este hecho al que refieres, de nuestra asistencia a todo un proceso de duelo de un padre por su hija, testimoniado en esas preciosas y sentidas poesías, es un privilegio para cualquiera, y que gracias a ti, nieto del autor, tenemos. Muchas gracias..
    Un abrazo de corazón.

    Fina Simón

    Me gusta

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