El problema religioso. Nuestro punto de vista

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Para evitar torcidas interpretaciones de nuestra situación respecto del problema religioso, queremos exponer con toda claridad nuestro punto de vista, guía constante de la conducta que observamos, la cual no puede ser más diáfana ni más leal.

A fuer de demócratas sinceros, estimamos necesarias para la cuestión religiosa como para los demás órdenes, la igualdad y la libertad, condiciones precisas de la democracia. Por ello, creemos firmemente que no debemos combatir las ideas religiosas, sean éstas las que fueren, sino exigir una separación absoluta de éstas y del Estado; esto es: hacer que el Estado sea laico.

No podemos aceptar que sea religioso ni antirreligioso, deísta ni ateo. Deísmo y ateísmo son por igual dogmáticos y no es función estatal la de fijar ni definir un dogma.

Lo que sí es función social importantísima es la de garantizar una absoluta independencia en tan íntimos asuntos. Queremos ciudadanos conscientes y libres sin que ningún credo goce de predicamento exclusivo ni de privilegios cuya existencia es siempre un atentado a la democracia.

Tan criminal nos parece la imposición de un dogma como la instauración de un régimen en el que se obligue a los ciudadanos al secuestro de su conciencia y a la muerte de sus íntimos sentimientos.

El Estado no puede ni debe rehuir combatir los abusos, establecer un régimen de verdadera democracia y garantizar la libre profesión de ideas religiosas mediante la total supresión de privilegios.

Esto en cuanto al aspecto filosófico y social.

En la práctica, la experiencia nos dice que es inútil luchar abiertamente contra sentimientos arraigados. Queda a la labor educativa el transformar la conciencia de la colectividad capacitando a los individuos que la integran para que, libres de prejuicios y en uso de un criterio limpio de coacciones, escoja el camino que estime preferible.

La revolución rusa intentó desvanecer las creencias religiosas que tan hondas raíces tienen en el pueblo moscovita. Pronto comprendieron su error aquellos hombres admirables que tan hermosa labor realizaron y han variado de táctica y hasta se han esforzado en atraerse a los popes, a los que sólo han exigido, lógicamente, un respeto absoluto al sistema político social bolchevista. Los resultados han sido muy alentadores.

Por eso nosotros aceptamos complacidos la cooperación de quienes, profesando creencias religiosas, cualesquiera que fueren, comparten nuestro criterio republicano presidencialista en lo político y socializador en lo económico. Con ello obedecemos al mandato categórico de nuestra conciencia de verdaderos demócratas.

«El Presidencialista», n.º 8 (agosto de 1928)

~ por rennichi59 en Miércoles 14 agosto 2013.

2 comentarios to “El problema religioso. Nuestro punto de vista”

  1. Muy Muy interesante.
    Como todos sus artículos.
    Gracias
    Dr. Juan Carlos Sánchez

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  2. Gracias a ti por tu interés en leerlos. Un saludo cordial.

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