3.2 Pensamientos de Luis Hernández Alfonso

* Atacar a los hombres es infinitamente más fácil que enfrentarse con las ideas que defienden: los hombres somos imperfectos. ¿Quién no tiene un punto vulnerable en el que puedan hacer blanco los ataques de sus enemigos?

* Cada ser humano tiene encomendada una misión. Si acierta a cumplirla, todos sus sacrificios son fecundos y, aun en ellos, encontrará la incomparable satisfacción que proporciona la seguridad de cumplir un deber transcendental.

* Cuando estés muy triste, canta. / Es un río la canción / que lleva al mar del olvido / las penas del corazón.

* El derecho natural no existe como doctrina inmutable; es, simplemente, en cada momento el conjunto de normas que las circunstancias imponen a la conciencia de la Humanidad.

El hambre mata al que la padece y molesta a los que no la tienen.

* El historiador es quien forja la más útil, la más rica, la más hermosa novela. Ninguna la supera en fantasía, en emoción, en interés; ninguna más llena de sentimiento, más preñada de enseñanzas, más rebosante de amenidad. Crear y descubrir son equivalentes; por algo en nuestro idioma se llama «invención» al descubrimiento.

* El hombre no es un simple espectador de la Naturaleza, ni un detalle accesorio de la colectividad. Forma parte de aquélla y tiene poder de modificarla en su beneficio, y es elemento básico de ésta, que se creó y se mantiene para mejorar las condiciones de la vida humana.

* Empleamos el plural porque no nos agrada el «yoísmo».

En el caso peor, siempre es hermoso / vivir pigmeo y perecer gigante.

* En el fracaso honroso – no cabe humillación.

* En España se juega demasiado a los despropósitos y se abusa de la desproporción.

* En la vida se presenta muchas veces el dilema de disimular con provecho o decir la verdad con perjuicio.

* La casualidad no es sino la voluntad de Dios que se manifiesta cuando no lo esperamos.

* La cultura redime a los hombres y da vida fecunda a las naciones; sin cultura el individuo es un cero que cualquier vividor audaz coloca a su derecha; sirve de escabel para las ambiciones ajenas; es instrumento contra su propia vida y contra los intereses colectivos.

* La desaparición de la ignorancia es el resultado más remunerador que puede lograr la Instrucción Pública, aunque ello le cueste grandes sacrificios económicos al Estado.

* La generación espontánea no es más cierta en la literatura que en la biología.

* La igualdad del fuerte y el débil ante la ley es semejante a la de dos contendientes, armados uno con una caña y otro con un cañón.

* La misión del cronista no es comentar exclusivamente los hechos grandes; ésos los ve el público sin necesidad de que nadie le haga fijar en ellos la atención. En cambio, puede encerrarse un hondo problema en cualquier noticia de tres o cuatro líneas, perdida entre otras muchas en las múltiples páginas de los periódicos, que casi nadie lee por completo. El cronista ha de extraerla de allí, estudiarla y desentrañar su contenido. Su pluma ha de ser escalpelo; sus razonamientos, terapéutica.

* La renunciación es una forma del egoísmo. El hombre no tiene derecho a esquivar su dolor para que continúe encadenando a sus semejantes.

* La resignación de los débiles constituye el mejor instrumento para la tiranía de los fuertes.

* Las izquierdas españolas —y ésta es su gran desgracia— suelen alimentar sus programas con palabras, no con ideas.

* Las madres no parieron sus hijos con dolor para que se destrocen en sangrienta matanza; los padres no los engendraron para hacer nuevas víctimas de inconfesables apetencias. Nadie tiene derecho a disponer de las vidas ajenas.

* Lo que en el alma llevamos, ni la muerte nos lo quita.

* Los autores, al través de sus obras, se agigantan; las obras, al través de sus autores, se empequeñecen y desvirtúan.

* Los españoles tenemos la paradoja como medio ambiente.

* Los hombres pasan; las ideas quedan.

* Los tesoros espirituales no existen para ser conservados como veneradas piezas de museo. Hay que usarlos, porque con el uso se acrecientan y se multiplican, fecunda e indefinidamente.

* Nadie es libre, aunque las leyes lo afirmen, mientras su vida esté a merced de la voluntad ajena.

* No hay en la vida nada verdaderamente insignificante.

* Para un historiador sereno y ecuánime, las propias afinidades o discrepancias con el personaje objeto de su estudio han de quedar descartadas.

* Pesimismo y optimismo son perjudiciales, casi por igual. El pesimista acaba por renunciar a todo esfuerzo, porque lo cree inútil; el optimista obra análogamente, porque no lo cree necesario. Seamos «melioristas»; reconozcamos que la realidad es mala, y esforcémonos por mejorarla. Es éste el más noble empleo de la actividad humana.

* Por el camino de la claudicación sólo puede llegarse al abismo de la esclavitud.

* Ser superior no consiste en ser más fuerte, sino mejor.

* Siempre he sostenido – que es justicia el perdón.

* Si es verdad que para un médico hay un libro en cada enfermo, no lo es menos que para un pedagogo hay un tratado en cada niño.

* Suele calificarse, con harta imprudencia, de «enemigo» de una cosa al que pretende que se haga bien, es decir, con todos los requisitos que le han de dar carácter propio y eficacia verdadera.

* Tener una gran mayoría en la Cámara no quiere decir tener a su lado la mayor parte del país.

* Todo avance en el sentido de aminorar el derecho de propiedad y despojar a éste de sus privilegios, es una conquista que nos acerca a la nivelación social, imperativo de la justicia y requisito de la libertad humana.

Luis Hernández Alfonso


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